Benedict
La puerta de la cocina se abrió, revelando la silueta imponente de Lysander y la figura siempre impecable de Eleonor. El aire en la habitación cambió al instante, volviéndose denso, cargado con esa autoridad que mi padre proyectaba sin esfuerzo. Me mantuve en un segundo plano, apoyado contra la encimera de granito, observando cómo Savannah reaccionaba. Su transición fue asombrosa pasó de ser la mujer que minutos antes gemía bajo mi cuerpo en la ducha, a la hija dulce y recatada que e