Savannah Montgomery
Me quedé completamente inmóvil sobre el colchón, con la espalda pegada a las sábanas desordenadas y la respiración acelerada, resonando con fuerza en el silencio sepulcral que cayó sobre mi dormitorio. El eco de los gemidos salvajes que habían escapado de mi boca todavía parecía flotar en el aire pesado y denso por el sexo. El pulso me retumbaba con violencia en los oídos, un recordatorio frenético de la locura absoluta que acababa de consumarse en mi propia cama. Tenía lo