Savannah Montgomery
Mi mente, en un último y desesperado intento de aferrarse a la cordura, me gritó que tenía que correr, que debía zafarme de los brazos de Benedict y huir de esa habitación antes de que fuera demasiado tarde. Intenté empujar el pecho de Benedict con las manos temblorosas, buscando desesperadamente el espacio que me permitiera recoger la toalla del suelo y cubrir mi desnudez.
Sin embargo, Kaelen cerró la puerta a sus espaldas. El sonido del pestillo al encajarse con un cl