18:30 hs. - Damián.
—Hoy no te vas a escapar, lo sabes, ¿no?
—Que no, tranquilo. Pero primero tengo que ir a buscar a Lau, que está agobiadísima con Barrientos. ¿Puedo?
—¡Pírate, anda! Si no estás aquí a las siete, te traigo de los cojones.
Ya no iba a poder estirar más el momento. Esa tarde mis compañeros me iban a fusilar a preguntas sobre mi vida privada y no iba a poder escaparme de ninguna forma. Laura era, en parte, mi salvación. Así como yo iba a ser la de ella en un par de minutos.
Lleg