Mundo ficciónIniciar sesiónUna hora después, el susodicho apareció por el pasillo.
—Buenos días, gente —dijo, coqueto, abrazándome y dándome un piquito.
—Buenos días —respondí, sin más.
—¡Hola! —saludó Fer desde la distancia.
Inmediatamente, Damián me soltó y se quedó de pie en el centro del salón mirando muy serio para todos lados. En un momento determinado, s







