21:30 hs. - Salomé.
—¿Qué hacés acá? Te estoy esperando hace media hora.
—En cualquier momento viene Damián. Vístete o enciérrate en tu cuarto.
—Qué fría que sos a veces...
La calma era necesaria. El día había sido demasiado ajetreado y necesitaba distanciarme un poco de Fer, quien parecía que todavía tenía fuerzas para continuar. No es que llevábamos todo el día "dale que te pego", pero igual...
—Dale... —insistió.
Por la mañana, una vez se fue Damián, nos metimos en mi habitación y lo hicimos