09:30 hs. — PERSPECTIVA: Salomé.
Abrí los ojos y lo primero que hice fue girarme hacia mi derecha en busca de Damián.
No estaba. No había pasado la noche en casa.
Su lado de la cama estaba impoluto, con la sábana intacta y la almohada sin una sola arruga. Y me enfadé... Sabía que no debía, pero me enfadé de todos modos. ¿Qué más tenía que hacer para que me perdonara? Había dejado que me tratara como a un trozo de carne el día anterior, había perdonado que se fuera por ahí sin avisar y, encima,