Luciano recibió el llamado de Gino, estaban en el sótano esperando que él llegara.
Sus hombres se distanciaron luego de verificar que Dante y cada uno de ellos habían salido de la mansión.
Estaba intentando mantener el control luego de la visita de Dante, sin embargo, la rabia en su cuerpo había crecido inevitablemente.
Esperaba el momento en el que Dante se arrodillara ante él pidiéndole perdón, suplicando por su vida… y en ese preciso instante, disfrutaría verlo desangrándose frente a él.