La boda – Villa Carbone – Tarde.
El sol comenzaba a descender, tiñendo de tonos dorados y rosados los jardines de Villa Carbone, que se encontraban perfectamente decorados para la ocasión. Flores blancas y lilas adornaban las columnas, el aire olía a vainilla y rosas, un aroma que se sentía artificialmente dulce. Las luces colgaban delicadamente de los árboles y las mesas estaban cubiertas con manteles de lino blanco, decoradas con centros de flores y candelabros de cristal. Era una escena saca