Sean se quedó de pie por un instante, observando el abrazo entre Jin y Vittorio. Una emoción dulce le recorrió el cuerpo. Luego, con una sonrisa leve, se giró hacia la cocina abierta del departamento.
—Voy a preparar algo de cenar. Este encuentro lo merece —anunció, sacándose la chaqueta y arremangándose la camisa mientras caminaba hacia los gabinetes—. Aunque no prometo un banquete, haré lo mejor que pueda.
—Con que no sea veneno —dijo James, medio en broma.
—Eso depende de cuántas veces me vu