El rugido del motor se mezclaba con el retumbar de los helicópteros que cortaban el cielo nocturno. El vehículo avanzaba a toda velocidad por un camino secundario, cubierto de polvo y sombras que parecían tragarlo en cada curva. Dentro del camión, el ambiente era sofocante, cargado aún con el olor a pólvora y metal quemado que traían impregnados en la ropa.
Riso permanecía sentado en el asiento trasero, con los brazos extendidos a los lados y los ojos fijos en la oscuridad más allá de la ventan