VIOLA
Me quedé en silencio, incapaz de responder.
Lucas cruzó los brazos, con una mirada penetrante pero tranquila.
—Vio, Kael nunca te dejará ir por voluntad propia. Es demasiado egoísta para dejarte marchar. Ya sea por arrepentimiento o por simple ego, Kael quiere volver a tenerte a su lado.
Me froté la cara con frustración. Lucas tenía razón. Kael estaba loco, era imprudente. Era imposible que firmara los papeles del divorcio fácilmente.
Finalmente, me senté en mi silla, débilmente.
—Dios mí