VIOLA
La mañana llegó de una manera diferente a todas las mañanas de mi vida durante los últimos cinco años.
No fue el sonido de una puerta que se cerraba de golpe.
No fue el sonido de los pasos pesados de Kael.
No fue el miedo que se me clavaba en los huesos.
Esta mañana llegó... con calidez.
Con el sonido de la respiración de Kenny a mi lado. Con el aroma sutil del té de jazmín que se filtraba por la puerta de la habitación. Con la suave luz del sol que se proyectaba en la pared.
Abrí los ojo