Mundo ficciónIniciar sesiónViola no solo estaba decepcionada. Cuando su mejor amiga le robó a su esposo, a su hijo e incluso a su madre, el dolor se convirtió en un fuego ardiente. Sus días estaban llenos de humillaciones. La trataban como a una sirvienta en su propia casa, mientras que a Evelyn la alababan como si fuera un ángel. La herida alcanzó su punto álgido cuando Kael, su esposo, le regaló a Evelyn el sueño de Viola: una fiesta de cumpleaños en un crucero. Ese fue el punto de inflexión. Viola lo dejó todo atrás. Sin mirar atrás, se fue a una ciudad extranjera, llevando consigo lo único que había sido su sueño desde que era adolescente: la pintura. Pasaron los años. Viola se convirtió en una pintora de renombre mundial. Sus obras se exhibieron en galerías internacionales. Pero el destino le jugó una mala pasada. En la cima de su carrera, una exposición la llevó a reencontrarse con su exmarido y su hijo. Se arrepintieron de sus acciones, lloraron y le rogaron a Viola que regresara. Ahora Viola se encuentra en una encrucijada. Entre dar una segunda oportunidad a su exmarido y a su hijo o construir una nueva historia de amor con el hombre que la había ayudado a resurgir de sus cenizas.
Leer másVIOLAVolvimos a casa.La comodidad del hogar se sentía falsa hoy, como una manta que no calienta de verdad.Kenny ya había comido y estaba viendo una película con Nadia. Kevin estaba sentado frente a la computadora, vigilando las cámaras de seguridad que rodeaban la casa.Lucas se acercó con mi celular en la mano. «¿Es la hora?».Asentí con la cabeza.Abrí el celular por un momento.El aroma de ese hombre aparece en mi memoria, un aroma de dominación, arrogancia y control.Pero esta noche... Kael no tendrá ningún control.Me siento.Escribo un mensaje.Viola: Quiero hablar.No han pasado ni cinco segundos.Kael responde.Kael: Por fin.Mi pecho se tensó.Lucas me agarró por los hombros.Volví a escribir.Viola: Mañana. En un lugar concreto. Te enviaré la ubicación más tarde.La respuesta de Kael llegó tan rápido como un aliento caliente en mi cuello.Kael: ¿Has vuelto?Mis manos temblaban ligeramente, pero no por miedo.Por ira.Por asco.Escribí:Viola: Hablemos primero. A solas.Si
VIOLAEse día debería haber sido el más tranquilo de mi vida.Pero cuando cerré las cortinas, mi celular vibró suavemente.No era una notificación cualquiera.No era un mensaje de Nadia, Lucas o la escuela de Kenny.Era... una voz que conocía desde hacía años.Una voz que antes me hacía palidecer con solo oírla.Kael.«Hay algo de lo que quiero hablarte, Viola».Un mensaje de voz. Breve. Frío. Firme.Un tono que solo Kael tiene, tranquilo como alguien que ha tomado una decisión peligrosa.Mi pecho se tensó.Nadia se acercó al oír la vibración del celular. «¿Es de él?».Asiento con la cabeza. «Un mensaje de voz».«¿Quieres escucharlo?».Apago la pantalla. «Ahora no».Lucas sale de la cocina, todavía con la camiseta oscura y el rostro alerta. «¿Qué pasa?».«Kael».Se detiene. Todos contienen la respiración.«Dice que quiere hablar de algo», digo en voz baja.Lucas se acercó, con los hombros rígidos. «Si respondes, lo considerará una oportunidad».«No voy a responder».«Pero él ya sabe q
VIOLAUnos segundos después de que se cerrara la puerta, la casa volvió a quedar en silencio.Pero este silencio era diferente al que me había puesto los pelos de punta en el pasado.Era el silencio que sigue a la primera tormenta, un silencio lleno de respiración contenida, de adrenalina, de la conciencia de que la noche aún no había terminado.Lucas se acercó. «¿Estás segura de que estás bien?».Asentí con la cabeza, aunque sentía un nudo en la garganta. «Mejor que en los últimos cinco años».Nadia respiró hondo y se dio varias palmaditas en el pecho. «Yo... Vi, te juro que sentí que se me salía el corazón del pecho. La mirada de Kael era... una locura. Era como si... no fuera humano».Kevin se sentó en el sofá y se cubrió la cara con las manos. «Casi le tiro el bastón a la cabeza».«No», respondí rápidamente. «Kael no atacará primero. Quiere asustarnos».Lucas me miró con seriedad. «¿Y tú no tienes miedo?».Me encogí de hombros. «El miedo sigue ahí... pero ya no lo controla él».Lu
VIOLALa sombra llegó antes de medianoche.No era el ruido de un coche.No eran pasos.Solo... una sensación.Una sensación que me invadió hace años cada vez que Kael volvía a casa enfadado. Una sensación como si el aire se tensara, como si la habitación estuviera envuelta en algo invisible.Me quedé de pie junto a la ventana, mirando el pequeño jardín exterior. Silencio. No había nada. Pero mi cuerpo lo sabía.—¿Estás segura de que vendrá esta noche? —preguntó Nadia desde atrás.Me giré. Su rostro seguía pálido, pero su mirada era intensa. Había cambiado en cuestión de horas, pasando de ser una vieja amiga preocupada a alguien dispuesta a golpear a Kael con una flor de plástico si fuera necesario.Asentí. —Kael no puede esperar. Nunca puede. Cada vez que hay algo fuera de su control, actúa rápidamente.Lucas estaba de pie junto a la mesa, asegurándose de que todas las puertas dobles estuvieran cerradas con llave y todas las ventanas fueran seguras. —Si realmente viene, la policía ya





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