Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire alrededor de la barra se congeló de golpe. Elena Vance sintió esa densidad física sobre la nuca, esa sombra inconfundible que siempre precedía a la presencia de Dimitrios Korpis. Cuando giró el rostro sobre el taburete alto, con el vaso de tequila entre los dedos, sus ojos castaños chocaron directamente contra la figura monumental del magnate griego.
Ahí estaba él, imponen







