El choque del mezcal en el estómago de Elena apenas bastaba para apagar la hoguera que le ardía bajo los vaqueros. El reservado VIP del Purgatorio continuaba bañado en esa luz roja y sofocante, pero el aire, antes cargado de promesas obscenas y caricias desesperadas sobre la ropa, se había vuelto denso por una incomodidad insoportable. Theo y Javi continuaban intercambiando comentarios sobre el derecho marítimo y la fauna nocturna de Manhattan, procurando mantener un tono fluido y diplom