63. Giro de Tuerca
Apenas a veinte kilómetros del oasis, el cielo se tiñó de un color púrpura oscuro, casi negro, devorando la luz de la luna en cuestión de minutos. El Simún, el temido viento del diablo, golpeó la caravana con la fuerza de un bombardeo de artillería. Una muralla de arena roja de más de cien metros de altura se abalancó sobre los todoterrenos, anulando la visibilidad por completo y bloqueando los sistemas de navegación satelital. Los motores de los blindados pesados rugieron en falso mientras lo