62. La Olla a Presión del Refugio
En lugar de asustarse, en lugar de intentar zafarse del agarre violento que la aprisionaba, Elena utilizó la inercia del siguiente golpe de los tambores para ejecutar un giro hacia el interior del cuerpo del Melik. Modificó el paso de la danza tradicional, transformándolo en un movimiento de una proximidad carnal tan extrema que, ante los ojos de los cientos de jinetes y de los ancianos del Consejo, pareció un abrazo erótico voluntario, una entrega apasionada de la occidental ante el poder del