64. La Carnada de Seda
La tensión carnal y asesina dentro del búnker alcanzó un punto de no retorno. Los tres occidentales estaban a un milisegundo de despedazarse entre sí en la penumbra verde del refugio, cuando un sonido seco y brutal cortó el aullido del Simún desde el exterior.
¡¡¡CLANG!!!
El pesado cerrojo de hierro de la escotilla exterior vibró con un estrépito metálico. Alguien estaba golpeando la entrada desde afuera con una herramienta de demolición pesada.
Nikos se separó instantáneamente de Elena,