29. El Ajedrez del Emir
La noticia del enfrentamiento se filtró por las rendijas del palacio con la velocidad de una tormenta de arena. En los pasillos de servicio, en las cocinas donde el aroma de las especias se mezclaba con el chisme, y en los rincones del nuevo harén provisional, el nombre de Elena Rossi se pronunciaba en susurros cargados de incredulidad.
Para muchas de las mujeres que habían vivido años bajo la sombra de Zahra, lo que Elena había hecho no era solo una insolencia; era un acto de locura.
—Es