17. La Confesión en la Arena
Kassim se detuvo frente a una pesada losa de piedra que parecía parte de la base de la montaña. Con un esfuerzo coordinado entre él y Amir, la piedra cedió, revelando una ráfaga de aire seco y frío que golpeó el rostro de Elena con la fuerza de una bofetada.
Habían salido a un desfiladero oculto, lejos de las luces del palacio y de las sirenas de emergencia que ahora rodeaban el complejo. Allí, un vehículo todoterreno de color arena esperaba, casi invisible bajo las estrellas.
Amir depositó