Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz blanca del consultorio iluminaba el rostro ligeramente nervioso de Amelia.
Erick no soltaba su mano.
El médico deslizaba el transductor sobre su vientre cubierto de gel frío, moviéndolo con atención mientras observaba la pantalla.
—Bueno… —dijo el doctor con una pequeña s







