El día había pasado entre reuniones, firmas y decisiones importantes. Amelia apenas había tenido tiempo para respirar, pero todo fluía con una precisión impecable.
Miriam tenía cada detalle bajo control.
—Wow, Miriam… de verdad eres maravillosa. La empresa funcionó súper bien sin mi —dijo Amelia cerrando una carpeta, sorprendida y orgullosa.
Miriam sonrió, aunque el leve brillo en sus ojos delataba el estrés acumulado.
—Gracias, Amelia. Tuve que tomar decisiones importantes… como con el señor G