Amelia entró a la empresa con paso firme.
Habían pasado semanas desde la última vez que cruzó esas puertas como directora activa y no solo como nombre en la firma. El edificio parecía el mismo… pero ella no. Había algo distinto en su postura, en su mirada. Más segura. Más fuerte.
Miriam la recibió apenas bajó del ascensor.
—Amelia, al fin llega —dijo con una sonrisa sincera—. ¿Cómo está? ¿Cómo le fue en tu luna de miel?
Amelia sonrió, inevitablemente iluminándose.
—Fue mágica. Erick se encargó