CAPÍTULO 33 — SUEÑO O REALIDAD.
Amelia despertó más tarde de lo habitual.
El sol se filtraba en líneas doradas entre las cortinas y el sonido suave de las olas acompañaba el latido acelerado de su corazón. Abrió los ojos lentamente, sintiendo primero el aroma de la manta, luego la calidez en su pecho… y finalmente, la memoria del beso de Erick.
Había sido un beso suave y dulce, que la dejó soñando toda la noche. Sus labios hormigueaban tan solo de recordarlo.
Se sentó despacio, llevándose una mano a la zona exacta donde él la