—¿Y? —preguntó Amelia, visiblemente nerviosa.
Estaba sentada en el borde del sofá, con las manos entrelazadas y los ojos clavados en Erick, esperando una respuesta. Desde que Miriam había desaparecido durante todo el día, la ansiedad no la había dejado tranquila.
Erick miró el celular un segundo antes de responder, relajado.
—Está con él.
Amelia parpadeó.
—¿Con Miguel?
—Sí —respondió Erick encogiéndose de hombros—. Por lo visto solucionaron las cosas.
Amelia dejó escapar un largo suspiro, como