La oficina de Amelia estaba abierta mientras saboreaba los chocolates.
—Listo, terminé con tu esposito. Me cae muy bien… mejor que el tarado de Patrick.
Dijo Gerald entrando con una sonrisa, se acercó a Amelia y puso su mano en su vientre.
—Así que estás esperando un bebé.— Sonrió. —Una pequeña manzanita o manzanito. Me alegro mucho. Te veo más feliz que con el imbécil, sin duda fue un cambio para mejor. Ten.
Gerald sacó una bolsa de chocolatitos y se la entregó. Amelia la tomó con una sonrisa.