Después de unas horas caminando entre la lluvia y la oscuridad. Escurriendo las lágrimas por sus mejillas que se mezclan con el agua. Las ráfagas frías del aire tocan su cuerpo, que está completamente empapado en agua. Ese frío no es nada a comparación del dolor que siente en su corazón. Ese profundo vacío en su pecho que se desplaza hasta la boca de su estómago.
Por un momento, el dolor en la boca de su estómago se vuelve más intenso. Que hace que se detenga en la calle. Coloca su mano en el árbol más cercano. Esperando que ese malestar se vaya. Hasta que el crujir de su estómago apacigua el dolor. Recordó que no ha comido nada desde hace un par de horas.
Y ahora con su embarazo, su cuerpo necesita más nutrientes para poder crear al bebé y mantener su cuerpo sano. Después comerá; por ahora debe seguir con su trayecto. Por fin, seguido de una hora de caminata entre ese aguacero, ha llegado a un edificio departamental. Tocando el timbre del apartamento. Espera un poco a que algui