—¡Qué! Como que no es de Hugo. Si tú no eres capaz de serle infiel —mencionó Felipa confusa por toda esta situación.
—Pues aunque no lo creas, sí lo fui —dijo Kayla defraudada.
—¡Amiga! —añadió Felipa llevándose la mano al pecho. —¿Con quién?
—Ese es el peor de los problemas; fue con alguien que ni en cien años habría llegado a imaginarme.
—¿Quién es? —indagó Felipa sin apartar la vista de Kayla.
—Prométeme que no le dirás a mis padres hasta que sepa cómo decirles —recalcó Kayla.