Mauricio necesita despejar su mente; todavía iba en el ascensor y le temblaban las manos, tenía ganas de gritar, y de ahogar de una vez esas deseos de acabar con Úrsula, aterrado de lo que había en su mente, sobre todo cuando la tuvo entre sus manos hasta quería llorar.
cómo pudo pensar así salió con paso apurado y cuando iba manejando recibe una llamada
—¡Aló!.. Si, Hola Kathlyn,¿Cómo está todo?
—¡Hola! ¿Cómo estás? Me gustaría tratar algunos asuntos contigo, se trata de las licitacion