Mundo ficciónIniciar sesiónReishel aprendió a defenderse en la vida un día conoció a un hombre muy atractivo Mauricio Villacastin CEO muy rico con empresas del medio musical. Reishel se cruza en su vida ella lo salva y de qué manera,...después a él se le ocurre proponerle algo...¡Que jamás imaginó! El ha corrido el mundo, pero Reishel, Reishel es... ¡el amor de su vida!...
Leer másEl salón de la notaría era un lugar rectangular con paredes de madera elegante y retratos de abogados históricos, todo daba una sensación solemne que chocaba con la luz del sol que entraba por los grandes ventanales. La luz iluminaba el suelo de mármol, haciendo brillar motas de polvo que parecían recuerdos perdidos. Reishel, vestida con un simple vestido azul marino que recordaba el océano al atardecer, entró del brazo de Mauricio, quien también se veía muy arreglado. Detrás de ellos, Amapola caminaba despacio, mientras Marisol, su gran comadre y amiga, sostenía un rosario en sus manos temblorosas. En la mesa de roble, estaba Kathlyn, en una silla de ruedas con una manta cubriendo sus piernas, mirando hacia abajo, como si las vetas de la madera pudieran darle alguna respuesta. Lorenzo, vestido con traje y corbata azul, ajustaba su cojín detrás de la espalda, evitando mirar a Reishel. Román tenía un brillo especial en los ojos, su rostro iluminado; y es que ser papá lo tenía feliz
El grito de Reishel resonó entre los escombros humeantes mientras el cuerpo de Úrsula se estrellaba contra el pavimento. La multitud enmudeció, algunos cubriéndose los ojos, otros grabando con sus teléfonos el macabro espectáculo. Reishel, cubierta de ceniza y con lágrimas limpiando surcos en su rostro, se tambaleó hacia atrás, repitiendo entre sollozos: —¡Lo intenté… Quería salvarla, pero me odiaba tanto que prefirió morir…! Un bombero, con su cara ennegrecida por el humo, la tomó de los hombros con firmeza. —Lo sé, amiga. Todos vimos lo que hiciste. Fuiste valiente—dijo, intentando transmitirle calma con su voz ronca. Antes de que Reishel pudiera responder, unos brazos fuertes la envolvieron. Mauricio, con el traje desgarrado y el cabello revuelto, la estrechó contra su pecho. —No fue tu culpa, amor. Hiciste lo que pudiste—susurró, acariciando su cabeza mientras ella se desmoronaba. El mundo pareció detenerse en ese abrazo. Reishel, agotada, permitió que la guiaran hacia
Con destreza criminal, Úrsula desconectó los sistemas de emergencia y sobrecargó los circuitos principales. Insertó un dispositivo en el panel central, programado para activarse tras diez minutos de transmisión en vivo. Sus uñas rojas, afiladas como garras, ajustaron un cable suelto cerca de un extintor vacío…—”¡Arderán como cucarachas!..”, —susurró, dejando caer la botella de líquido detrás de un cortinaje. Al salir, se ajustó el velo y susurró al aire: —¡Bueno Mauricio ahí está lo que querías! Mientras Úrsula se regocijaba dándole forma a su plan ardid, Barry Sugma el detective privado de Rubén Santillano o Fred Limver, sigue encorvado sobre su moto, observando a Reishel desde una esquina del estacionamiento. Su teléfono vibró: —Jefe, Reishel está parada en la acera del frente de las Torres TDK… Parece que tiene intenciones de entrar en el evento —informó, mordisqueando un chicle. Rubén Santillano contuvo la respiración. Las Torres TDK en este día auspicia a su gente querida,
La moto de Reishel rugió como un animal herido al despegar por el camino polvoriento, dejando atrás la casa de Marisol y el eco de las lágrimas de Amapola. El viento le azotaba el rostro, mezclando el salitre de sus lágrimas con el polvo del camino. ¿Cómo pudo mi madre?,— se repetía, cada curva del trayecto afilando el filo de su rabia. En el retrovisor, una silueta en otra moto mantenía distancia, pero Reishel, sumergida en su tormenta, no notó los faros persistentes de Barry Sugma.Barry ajustó los guantes, y sentía un sudor frío recorriéndole la nuca. La pelirroja manejaba como si el diablo la persiguiera. Por orden de Rubén, debía informar cada movimiento: "...Giró hacia la Ruta 34... Parece dirigirse al centro comercial... No, espere, desvió hacia el barrio antiguo…". Cuando Reishel frenó bruscamente frente a una casa de techos verdes, Barry estacionó a media cuadra, observando tras un quiosco. Una mujer joven salió a recibirla: Neyla, con un schnauzer blanco que ladraba de feli
Último capítulo