El descarado.
Reishel se siente muy sensible; pensaran que por ser como ella es fuerte y valiente, no tiene lágrimas; pero si, ahora de forma inexplicable, salieron a brillar unas lagrimitas y recostada en su almohada, piensa, en Mauricio y en lo que es su vida, en ese barrio de delincuentes dónde está viviendo, y en su lado más vulnerable que es su madre, si a ella le llega a pasar algo, ¡jamás se lo perdonaría!
El tuerto luego de perder su apuesta, no salía de su asombro; lo que había escuchado en relació