Capítulo 32.
Albert madrugó esa mañana. Tomó solamente un jugo verde y se fue a la reunión con su padre. Había dado ordenes precisas de llevar a Renata al aeropuerto a la una de la tarde, se fue sin despedirse pues ella seguía durmiendo. En esa reunión se definiría todo el futuro de ELAD.
Al llegar al Corporativo en Londres, saludaba a todos los socios de la empresa. Se media el poder y dinero dentro de esa sala; varios meseros se movían dejando cafés y tentempiés. Cuando Max ingresó todos guardaron silencio