Capítulo 43
La oscuridad reinaba absoluta, una negrura tan densa que parecía envolverlo todo. El goteo persistente de agua resonaba en el vacío, marcando el compás de un silencio sepulcral. Miguel avanzaba con cautela, cada paso desgranando un eco inquietante. Podía sentir el latido de su corazón, un tamborileo desbocado que le llenaba los oídos mientras la tensión lo mantenía alerta. Cada metro recorrido lo acercaba a la verdad que tanto había perseguido: el accidente que había destrozado su mundo y la pos