Capítulo 45.
Al entrar a su recámara, no pudo contenerse más. Lloró y gritó en silencio, para que nadie pudiera oír su dolor. Tantos años perdidos… Todo estaba en su sitio, como si solamente se hubieran ido de vacaciones. Su pecho dolía y su corazón sangraba como nunca antes. Los recuerdos comenzaron a pasar uno a uno. Arturo, su gran amor… cuánto lo extrañaba.
Caminó hacia su armario. Ahí estaba toda su ropa. La de él y la suya. ¿Cómo podía cambiar tanto la vida en un segundo? Más bien, ¿cómo podía alguien