Lara
Seguimos avanzando con sigilo. Arion bate sus alas con sutileza para no ser percibido, pues hay guardias alrededor, igual que en los demás dulmos.
Una vez en tierra firme, caminamos con cautela, utilizando los lugares más remotos, donde se supone que no hay nadie.
Pongo en marcha mi poder y las imágenes aparecen, entonces sigo las instrucciones de Arion.
No encontramos nada.
Tras unos minutos de frustración, él propone que vayamos a la entrada del dulmo. Eso me asusta. No quiero ser descub