Killiam
Mi cuerpo se sacude con temblores violentos mientras las lágrimas me mojan el rostro.
Tengo ganas de destruir todo acá, de gritar, de reclamarle a alguien; sin embargo, reprimo el huracán de emociones que remueve todo mi interior y me encojo tanto en la silla que termino cayendo.
En el suelo, suelto esos gemidos dolorosos que ya no puedo retener.
Duele...
—Lara, perdón... —lloro contra el suelo. El olor a pino me inunda las fosas nasales y la frialdad de la superficie se mezcla con la