Killiam
Tras varios días de viaje, llego a la manada y me dirijo de inmediato a mi habitación. Mis ojos recorren cada centímetro del lugar donde compartí tanto con mi mate.
Y, aunque luce diferente debido a la renovación después de que casi la destruyo con mis propias manos, no deja de ser nuestro espacio privado, el lecho donde la hice mía tantas veces.
Me relamo los labios al recordar su cuerpo desnudo enredado entre las sábanas, su dulce olor y el calor de su cuerpo pegado al mío.
—¡Cuánto t