Lara
La brisa fresca y cálida me susurra y acaricia, lo que se siente muy reconfortante, pues la impresión me ha dejado la piel helada, así que ese soplo de calor contrasta con la gelidez de mis músculos.
—Vaya... —balbuceo, completamente impresionada—. ¿Qué es este lugar?
Miro a mi alrededor, buscando el portal que me transportó aquí, mas no hay señal de este, ni de los entes escalofriantes, tampoco del sitio gris y melancólico.
—De verdad fui transportada —razono con emoción.
Guau, estoy mar