El apartamento estaba en penumbra. La cafetera seguía encendida, pero el café se había enfriado. Tomás le daba vueltas a su taza sin beber. Valentina estaba en el balcón, mirando la ciudad que se extendía como una maqueta inmóvil. Ninguno hablaba. Y eso lo decía todo.
El mensaje que ella había recibido flotaba entre ambos. *"Uno de ustedes ya fue tocado."* Era una frase sencilla. Pero como toda amenaza bien construida, funcionaba por insinuación. No necesitaba pruebas. Solo dudas. Y ya estaba h