El amanecer los encontró despiertos, rodeados de papeles, pantallas abiertas y mapas marcados. La carpeta de Eva era un laberinto de nombres, rutas de dinero y mentiras legalizadas. Pero dentro del caos, Valentina y Tomás encontraron patrones. Y eso era todo lo que necesitaban para comenzar.
No hablaron mucho. Las palabras sobraban cuando el plan empezaba a tomar forma.
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Mientras Valentina digitaba con precisión en su computadora, Tomás revisaba registros antiguos cruzados con movimientos re