**Aeropuerto El Dorado – Sala privada, 03:42 a. m.**
La madrugada se sentía espesa. El silencio del aeropuerto contrastaba con el temblor interno de un hombre que, hasta hacía poco, parecía intocable.
Julián Rivas, exministro de Defensa, alto, imponente, con el cabello blanco perfectamente peinado y un rostro curtido por décadas de poder, caminaba con prisa. Su maletín de cuero italiano colgaba de su mano derecha; en la izquierda, un reloj suizo que superaba los noventa millones de pesos marcab