El aroma a hogar, a café con leche y a galletas recién horneadas, me recibió en la puerta. Era el olor que había echado de menos en los últimos días, un olor que me recordaba la seguridad, la tranquilidad y el amor incondicional. Mis padres me habían traído a casa, a mi antigua habitación, mi refugio de niña que no había pisado en años. Me senté en el borde de mi cama, con la mirada perdida en las paredes, en los pósteres de bandas de rock que ya no escuchaba, en los estantes llenos de libros d