El día había llegado. La mañana de la pasarela de la colección de primavera amaneció con un cielo plomizo y una fina llovizna que empapaba las calles de la ciudad, pero dentro del recinto, el ambiente era todo menos sombrío. El aire estaba cargado de la energía de la anticipación, la misma que se siente antes de una gran tormenta, o la que precede a un momento de gloria. Mi corazón latía a un ritmo frenético, un tamborileo constante que resonaba en mis oídos. Vestida de negro, un pantalón de te