Las dos semanas siguientes se sintieron como un sueño febril, una vorágine de telas, hilos y creatividad desbordante. El taller de Laurent Designs se había convertido en mi segundo hogar, un santuario donde las ideas cobraban vida bajo el zumbido constante de las máquinas de coser y las conversaciones animadas de mi equipo. El aire estaba cargado de una energía eléctrica, una mezcla de anticipación y agotamiento creativo mientras dábamos los toques finales a la colección de primavera. Cada día