El sol caía suavemente sobre la terraza del restaurante "La Terraza de Castellana", donde las mesas de madera maciza estaban adornadas con pequeños ramos de jazmín blanco. Máximo esperaba en una mesa apartada, vestido con un traje de lana gris oscura, su mirada fija en la entrada mientras revolvía con la cuchara el café negro frente a él. Había llegado media hora antes, aunque Mauricio López le había asegurado que Bianca Paola Bach era puntual hasta el segundo.
Y así fue. A las doce y media en