Salvatore tomó una decisión firme. Primero, llamó a Ilein para avisarla y evitar cualquier alarma:
—Ilein, escúchame bien —dijo con voz seria por teléfono—. Voy a buscar a Susy esta tarde. Quiero llevarla a mi hotel para hablar con ella, para intentar convencerla de que se vaya conmigo. No quiero que te preocupes si no la ves llegar a casa. Te prometo que la trataré con todo el cuidado del mundo, y que la devolveré sana y salva.
Ilein suspiró por el otro lado de la línea, pero respondió con e