El silencio de la tarde en la mansión Moretti se rompió con un estruendo ensordecedor. Una explosión potente derribó el portón principal de hierro forjado, lanzándolo contra los muros de la entrada y dejando un camino abierto para los vehículos que se abalanzaban hacia el interior.
—¡Alerta máxima! —gritó Luca, cogiendo su arma y dirigiéndose rápidamente hacia la sala donde se encontraban Ilein, Julliano, Camila e Isabela—. Han roto el portón, es un ataque organizado de Conti.
Los rostros de la