Entré a Aether Corp a la mañana siguiente con una sensación extraña. Mi cuerpo estaba tan cansado como siempre, pero había un fuego en mis venas que no era café. El contrato con Rogue era peligroso, sí, pero también me había inyectado una dosis necesaria de propósito. Por fin estaba usando mi verdadero talento, y por una causa tangible.
El traje de Aether Corp se sintió, por primera vez, como un disfraz. Una farsa.
Estaba organizando los archivos digitales cuando Spencer me llamó a su oficina.