El nombre de Abril en la pantalla, con su foto sonriente y la gélida nota "Activo secundario. Vulnerable", rompió la calma helada de Isabela. El aire del refugio se convirtió en plomo. Por primera vez desde que se endureció, la máscara de su determinación se resquebrajó. El shock la golpeó con una fuerza devastadora. Sus ojos, que antes habían mirado la muerte a la cara con frialdad, ahora se llenaron de un pánico visceral.
—¡No! ¡No a ella! —Su voz, antes gélida, se quebró, el miedo puro aflor